Las costumbres españolas cambiarán con la Ley anti-tabaco
Estas navidades en mi casa fue uno de los temas más debatidos, y como no había defensores y detractores de esta ley un tanto polémica.
Estas navidades en mi casa fue uno de los temas más debatidos, y como no había defensores y detractores de esta ley un tanto polémica.
El programa de TVE Tengo una pregunta para Vd nos dejó hace escasos días mensajes de distinto cuño, de los que yo voy a destacar dos: el de Eric, el inmigrante camerunés que confesó sin rubor que sobrevive por la ayuda de las iglesias católica y evangélica; y el del propio entrevistado, señor Rajoy, que reconoció que, por ser beneficiario de una nómina, puede sobrellevar mejor la crisis que los millones de parados y pequeños empresarios que deben afanarse en sobrevivir. Doy por supuesto que la nómina que percibe el Sr. Rajoy es la que le corresponde como parlamentario y, por tanto, proveniente de los Presupuestos Generales del Estado, es decir, de nuestros impuestos.
Que el presidente de la Xunta se gaste 170.000 euros en la instalación de una cristalera, perfectamente prescindible, puede ser, en estos momentos, una frivolidad. Incluso alguien lo puede considerar como una grave afrenta a los miles de ciudadanos que cada día se quedan sin trabajo. Sin embargo, a efectos prácticos, viene a resultar irrelevante: algo así como seis céntimos de euro por cada gallego. Es más el ruido que las nueces. Pero es precisamente el ruido lo que, en estos momentos previos a las elecciones del 1-M, cobra importancia. Es decir, conocer cómo y en qué se gastan o invierten los impuestos que todos los ciudadanos pagamos. Y no solamente los impuestos directos que se derivan de los ingresos de cada contribuyente y que anualmente se recogen en la correspondiente declaración del IRPF, sino los impuestos indirectos que todos soportamos como consecuencia de lo que consumimos, es decir, los impuestos estatales que gravan determinados productos (carburantes, tabaco, etc.) y el impuesto del valor añadido (IVA).
Si mi información no está errada, el nuevo Estatut de Cataluña contempla, por la generosidad de Zapatero, la cesión del 100% del IVA recaudado por las empresas con sede en territorio catalán. Es decir, un impuesto que soportaremos todos los españoles que adquiramos algún producto catalán, pero que redundará únicamente en beneficio de quienes residan en Cataluña.